Preguntas frecuentes

 

A continuación se responden a una serie de preguntas que, en los múltiples cursos de formación a agricultores y técnicos impartidos por los autores, han recibido de personas interesadas en las técnicas de agricultura de conservación.

Existen técnicas de agricultura de conservación adaptadas a todas las condiciones y hay maquinaria en el mercado capaz de satisfacer las necesidades de cada caso particular, aunque es importante una formación mínima antes de iniciarse.
Las producciones de todos los cultivos cuando se implanta un sistema de agricultura de conservación son muy similares a las obtenidas con el sistema convencional. En algunos casos se ha demostrado incluso que las cosechas se han incrementado, en aquellos terrenos que han sufrido procesos erosivos severos.
La única nueva maquinaria a adquirir o alquilar servicios es la sembradora directa y dotar a la cosechadora de sistema de picado y/o esparcido de paja.
Sí. Dentro del Plan de Acción 2008-2012 de la “Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España 2004-2012” puesto en marcha por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), existe una medida de apoyo a la migración hacia la agricultura de conservación (siembra directa en cultivos extensivos y cubiertas vegetales en cultivos leñosos). En esta iniciativa se pretende reducir el consumo de energía del sector agrícola y se proponen subvenciones de hasta el 40 % para la compra sembradoras directas en cultivos herbáceos. Estas ayudas dependen de cada Comunidad Autónoma, que deben tomar la decisión de incorporarlas en su territorio. También existen ayudas para la renovación del parque nacional de maquinaria agrícola, que consiste en que al achatarrar una o más máquinas automotrices antiguas nos subvencionan parte de la compra de una sembradora directa, entre otras máquinas. La ayuda depende de la potencia del tractor achatarrado, y pueden optar agricultores individuales, cooperativas y empresas de prestación de servicios.
Actualmente, los planes de desarrollo rural 2007-2013 de diversas CC.AA. contemplan ayudas a favor de las técnicas de conservación, bien siembra directa o cubiertas vegetales, mediante medidas de las Ayudas Agroambientales.
Al practicar agricultura de conservación, los organismos del suelo comenzarán a proliferar y buena parte de los beneficios que aportan las labores mecánicas son alcanzados por la actividad de los seres vivos. Las lombrices, hormigas, etc., que según numerosos estudios incrementan claramente su población, realizan un importante trabajo en este sentido, ya que mueven gran cantidad de suelo y abren galerías por las que el agua puede infiltrar con facilidad, quedando el suelo perfectamente aireado. Además, las raíces de las plantas, que al no labrar quedan fijadas en el suelo, son descompuestas por los microorganismos del terreno, dejando también una serie de canales que facilitan la infiltración del agua y la aireación del mismo.
Una cuestión aparte son las rodadas que dejan en el suelo el tránsito de las máquinas al realizar las distintas operaciones del cultivo, y cuya eliminación se dificulta al no labrar. En este caso, se recomienda realizar una estrategia de tráfico controlado combinado con el uso de neumáticos de baja presión o alta flotación. De esta forma, se minimiza la superficie compactada al transitar siempre por los mismos sitios, y se reduce la presión de compactación.
En agricultura de conservación se utilizarán herbicidas de bajo impacto ambiental y nunca por encima de la dosis autorizada. En estas condiciones y teniendo en cuenta que la cubierta permanentemente del suelo reduce la movilidad de agua y suelo, diversos estudios demuestran que se reduce casi totalmente el riesgo de contaminar con productos fitosanitarios. En cualquier caso, no es aconsejable realizar tratamientos en días en los que la probabilidad de precipitaciones sea alta, o con viento.
Lo primero que ha de quedar claro, es que la implantación de cualquier sistema de agricultura de conservación comienza en la cosecha del cultivo anterior, ya que, en función del manejo de los restos vegetales que se realice en ese momento, dependerá buena parte del éxito de implantación del cultivo posterior en el sistema de conservación. Otra recomendación a tener en cuenta es que se debe comenzar con este nuevo sistema en una parte de la explotación con la finalidad de familiarizarse con el mismo y de obtener una clara idea de cuál es la maquinaria más adecuada para la explotación en cuestión y cómo erradicar químicamente las hierbas más comunes de nuestra zona.
La mejora en las propiedades físicas y químicas del suelo (incremento de materia orgánica, mejora de la estructura del suelo, aumento de la cantidad etc.) no es evidente en pocos meses. Serán necesarios varios ciclos de cultivo (al menos 3 ó 4) para que éstas se aprecien. Las mejoras iniciales se irán acentuando con el paso del tiempo.
Las plantas que quedan en la superficie permiten que los vehículos puedan acceder a la parcela mucho antes tras una lluvia al implantar este sistema. Esto se debe a que la vegetación actúa como una alfombra. Además, como se mejoran las propiedades del suelo y el agua infiltra con mayor facilidad, se reducen los problemas de encharcamiento. Este aspecto es fundamental cuando urge la realización de alguna operación que ha tenido que ser detenida o retrasada por una lluvia.
En todo caso, es especialmente importante para mejorar la transitabilidad y evitar la compactación el uso de neumáticos de baja presión o alta flotación.
La cubierta vegetal siempre y cuando se controle en el momento idóneo, no competirá por agua con el cultivo, ya que se mantienen las hierbas vivas mientras el cultivo se encuentra en reposo y no requiere grandes cantidades de agua. Segándose las mismas cuando los árboles salen de su letargo invernal y empiezan a evapotranspirar agua. Es más, las mejoras estructurales y el aumento en la infiltración de agua de lluvia hacen que se mejore el balance del agua en el suelo, siendo mayor la humedad en los suelos bien manejados con cubiertas vegetales, que en los labrados.
El abanico de posibilidades es muy amplio. En términos generales, se puede decir que la utilización de gramíneas, bien sembradas ó autóctonas (seleccionadas a través de herbicidas selectivos) es una opción a tener en cuenta, dado que son muy fáciles de controlar en el momento que lo necesitemos y no se descomponen con rapidez, de forma que producen una cobertura del suelo durante todo el año.
No. Si se utilizan gramíneas, en el momento del control de la cubierta, se puede dejar una banda de ensemillado tapando varias boquillas de la barra de aplicación. De esta forma, las hierbas terminan su ciclo produciendo semilla que germinará con las primeras lluvias del próximo año que dando la cubierta establecida sin necesidad de realizar una nueva siembra.

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